lunes, 21 de junio de 2010

Pedagogía del deporte de las bochas

El deporte de las bochas inmensamente humilde en sus manifestaciones físicas, esconde sin embargo una riqueza sin limites en su conformación espiritual.
El caudal de las fuerzas morales que viven en la intimidad del ser humano, requiere el ejercicio de la voluntad, para desarrollarse y perfeccionarse.
Nuestro deporte en su raíz doctrinaria, impone como método irrenunciable, la educación deportiva del que lo practique.
Sus enseñanzas invariables, son conducentes a buscar el perfeccionamiento en la conducta del bochofilo.
La transformación que se advierte en el hombre que practica institucionalmente las bochas, es asombrosa.
Del impetuoso, temperamental e impulsivo, se obtiene un jugador moderado en sus desmanes, liberado de sus impulsos y correcto en sus gestos.
Del entusiasta desbordante, una actitud controlada, al servicio de sus jugadas positivas, sin ruidosas manifestaciones que hieran al adversario.
Del soberbio o autoritario, en comprensivo, modesto, buen compañero y mejor adversario.
En suma: De un hombre plagado de defectos, se convierte por virtud de la práctica de este extraordinario deporte en un verdadero caballero.

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